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Posts Tagged ‘desarrollo motriz’

Lo digo bajito y con la boca pequeña porque temo celebrar las cosas antes de tiempo, aún estamos en proceso.  Pero también quiero gritarlo, que se entere todo el mundo y repartir sonrisas a diestro y siniestro. Y es que Martina está empezando a andar. No sola, no sin ayuda, no sin sustos ni esfuerzo, pero anda.

Sus progresos de las últimas semanas han sido espectaculares. Ha ganado fuerza, equilibrio y, sobre todo, seguridad en sí misma. Controla su moto hasta el punto de que en casa ya tiene un recorrido circular que hace a toda pastilla evitando obstáculos… o no, y entonces grita: “choque!” y “pumba!” contra la mesa o el sofá o lo que pille.

Gracias a esa habilidad que ha ido cogiendo con la moto últimamente nos hemos atrevido ya varias veces a sacarla a la calle sin el carrito (por fin!). Corre por la acera delante de nosotras y nos espera cuando se hace un poco cuesta arriba para que la empujemos. Hay que ayudarla a subir y bajar pero también en eso está ganando autonomía poco a poco.

Otra novedad es que hemos empezado a llevarla a la piscina y disfruta un montón. Es uno de los ejercicios que nos han recomendado porque no sobrecarga sus articulaciones así que queremos incorporarlo a las rutinas familiares. Está muy divertida con su gorro y su albornoz. Y en el agua no tiene nada de miedo, se lanza a los brazos de quien está delante con la confianza de que la vamos a sujetar. Al final tenemos que sacarla medio a la fuerza, con los labios morados y temblando. Vamos a pedirle a los Reyes un neopreno para ella.

Ha empezado a subirse sola a los sillones, le encanta. Si no consigue suficiente impulso con sus piernas apoya y empuja con la cabeza o con lo que sea. A mala leche y perseverancia no le gana nadie y ella consigue transformarlas en fuerza. Apa! ya está arriba.

Si le cuesta un poco y nosotras no estamos cerca, se dice a sí misma: “amimo, amimo!! (ánimo!). Y cuando consigue su objetivo es una cría feliz. Grita: “Oso ondo, Martina!” (muy bien!) o “papelduna!” (txapelduna!, campeona!), que es lo que nosotras también le decimos. Y solo hay que verle la cara para entender que esos logros significan mucho para ella.

Y para nosotras, muchísimo. Significan todo. Después de meses en los que no sabíamos si nuestra niña iba a salir adelante o no, cómo sería su desarrollo, qué tipo de dificultades tendría… Después de estar tan asustadas como para pensar en lo peor y que ningún médico pudiera asegurarnos que no iba a ocurrir, esos logros significan la felicidad, el optimismo de cara al futuro, la serenidad.

Hoy unos amigos nos han pasado un andador de madera que su hija ya no utiliza y eso ha puesto la guinda al pastel. Hasta ahora Martina daba pasos agarrada a nuestras manos pero con el andador ya casi puede caminar ella sola, pronto no nos necesitará para hacerlo! Y está de pie, no sentada en la moto, es diferente. No sé si desde fuera se puede entender cómo estamos viviendo esta maravilla.

A veces pienso que el hecho de que el desarrollo de Martina  sea diferente y que vaya más despacio nos está permitiendo saborearlo mucho más. Lo que para otras familias es un motivo de alegría “natural” para nosotras supone la euforia de ver obstáculos superados, objetivos deseados al fin conseguidos, incertidumbres que van desapareciendo. Vamos a cámara lenta, con nuestra dosis de dudas y miedos pero también el goce se multiplica por mil. Y de momento, siempre llega.

Estamos muy orgullosas de ella y también de nosotras.

Seguimos adelante.

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