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Archive for the ‘Sin categoría’ Category

La primera mochila

Está haciendo muy buen tiempo por aquí y ayer viernes por la tarde pensábamos haber ido a la playa. Sin embargo, tuvimos que cambiar de planes porque a mi compañera le dió una indigestón super fuerte por algo que había comido (o que volver a trabajar le había sentado fatal!) Durante un par de horas estuvo corriendo del baño a la cama con la cara blanca y sin poder ni hablar.

La peque se asustaba un poco al oir los extraños ruidos que hacía su amatxo así que, viendo que el plan playero-familiar no iba a ser posible, me lleve a M. con unos amigos y sus hijos. Estuvimos en su borda (una antiguo corral de ovejas arreglado ahora como casita) que está en lo alto de una colina verde a diez minutos de casa en coche. Un lugar idílico rodeado de montes, animales y con vistas a nuestro pueblo abajo en el valle. Me encanta ese sitio, a ver si algún día os lo enseño en fotos.

Nos juntamos allí cuatro adultos y cinco niños pequeños. Aunque llegamos tarde para los manguerazos y chapoteos en la piscina M. se lo pasó en grande. Le encanta estar con otros críos, disfruta muchísimo. Y es muy divertido ver las relaciones de amor y lucha que establece con unos y otros y que cambian a cada rato.

La puesta de sol, espectacular. Improvisamos una cena apta para todos los públicos y a las 10:00 ya estábamos de vuelta en casa. Encontramos a la amatxo con mejor cara y más descansada. Y esta mañana se ha levantado diciendo que se iba con M. a ver a la amona (la abuela) y luego a comprar algunas cosas que nos faltan para empezar en la guarde.

Así que como hoy tengo un poco más de tiempo para dedicarle a la actualización del blog voy a probar a colgar algunas fotos, a ver si me sale.

M. necesitará una mochila pequeñita. Salseando por diferentes blogs he visto algunas muy chulas.

Las de Bla Bla Kids, encontradas a través de Cool Mom Picks

Las de Mínimo, con formas de animales, que son las que más me gustan y las vi en el maravilloso blog Escarabajos, Bichos y Mariposas

Y esta, que es una mariquita de charol, de Kidorable

De todas formas, hemos pensado que para su primer contacto con la escuela nos gustaría que M. llevara algo que le guste a ella, algo conocido y que le de confianza. Así que, mientras yo escribo esto, mis chicas están buscando la mochila definitiva… de Pocoyó, que le encanta.

Aguur!

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Empieza septiembre!

Este mes tendremos un montón de cambios en casa. Después de un año en que las dos mamás hemos podido dedicarnos full time a cuidar y disfrutar de la peque toca adaptarse a nuevas rutinas. La amatxo (mi compañera) ha vuelto hoy al trabajo. Y la semana que viene M. empezará en la guardería.

Por lo que he visto es el tema estrella de estos días en los blogs de mamás. A mí también me cuesta bastante hacerme a la idea aunque no dudo de la decisión. Confío plenamente en las educadoras que atenderán a M. y me gusta la filosofía del centro. Por otro lado yo también necesito tener unas horas para mí, para mis proyectos, y estoy convencida de que podré sacarle partido a las mañanas. Aun así no se me hace fácil la separación de mi peque y le estoy dando tantas vueltas al tema como cuando dejé de darle el pecho. Tenemos todo un mes de adaptación que nos va a venir muy bien a las dos.

Hace poco que vivimos en un pequeño pueblo del País Vasco. Trasladarnos aquí desde Barcelona fue una decisión largamente meditada y cuando decidimos tener un bebé ya lo vimos claro del todo, así que nos vinimos el verano pasado, cuando M. tenía solo tres meses. Cambios, cambios, cambios mil. Todavía estoy aterrizando en esta nueva vida y por eso, aunque lo de la guarde me da pena, también estoy contenta de recuperar un poco de tiempo y energía para dedicármelos por completo y poner mis cosas en marcha. Ya os iré contando

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Infancias

Una de mis mayores pasiones es la lectura. Un placer poco sofisticado pero que requiere de ciertas condiciones mínimas de calma, silencio y claridad mental. Los primeros meses después de que naciera M. no pude leer dos páginas seguidas, ni ganas! Y hasta que dejé de darle el pecho no conseguí recuperar un poco el ritmo. Soy de esas lectoras ansiosas que mientras devoran lo que tienen entre manos ya están mirando de reojo los libros reservados en la mesilla para cuando terminen este.

Los dos últimos que he leído tienen la palabra “infancia” en su título. No me había dado cuenta hasta que los saqué del dormitorio y los puse en el montón destinado a “releer antes de guardar en la estantería correspondiente”. Además de ansiedad, con los libros tengo unas rutinas bastante maniáticas que los demás encuentran ridículas y para mí son importantísimas.

Uno es Boy (Relatos de infancia), de Roald Dahl -se supone que está dirigido a jóvenes adolescentes pero la verdad es que hago poco caso de ese tipo de clasificaciones- donde el autor cuenta algunas vivencias de cuando era niño. Sus recuerdos de las vacaciones familiares en Noruega me han hecho volver a pensar en las mías en Cádiz. Es una de las cosas que me gustaría poder ofrecerle a nuestra hija: esa sensación de verano y días infinitos con la familia, la luz, el viento, todas las cosas que estaban “como siempre” y nos permitían disfrutar y a veces hasta aburrirnos mucho.

El otro es Infancia, de J.M. Coetzee. Otro registro. Ni vacaciones ni luz para el niño sudafricano. Su relato está lleno de tensión violenta, de dolor y soledad.

Los dos coinciden sin embargo en una cosa que les marcó por igual: los azotes con varas de madera que recibieron en la escuela, un sistema de castigo que a principios del siglo XX no se ponía en cuestión.

En fin! Todas estas vueltas para contaros que de aquí a una semana M. irá por primera vez a la guardería, que se nos acabó este tiempo maravilloso las tres juntas y ahora toca empezar una etapa nueva.

Se nota que lo estoy llevando fatal?

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Avanzando a su ritmo

Mi hija va dos veces por semana a sesiones de fisioterapia. Trabajan con ella la fuerza y el equilibrio, sobre todo de sus tobillos y caderas que es lo que tiene más frágil. La llevamos al servicio de rehabilitación de un ambulatorio y estamos más que encantadas con el trato que le dan y también con los progresos que está haciendo nuestra peque. Es una gozada ver con qué cariño tratan las fisios a la gente que pasa por allí.

M. es la única niña de los que acuden a la sala (de momento solo he visto adultos) y la tienen en palmitas. El primer día se pasó la sesión entera llorando por el pánico que tiene a toda persona que vista con bata blanca. Pero su fisio es estupenda y en la primera media hora se la fue ganando poco a poco, con juegos, masajes y canciones. Da gusto saber que hay profesionales como ella.

A veces utilizan un hinchable que es como un cacahuete gigante sobre el que se monta M. para saltar apoyando los pies a los lados, o para rodar. Hemos descubierto que existe un juguete que se parece mucho, el caballito Rody. Parece que es un éxito en Japón y estamos pensando en comprarlo para que la peque pueda seguir cabalgando también en casa. Es muy chulo y original, ya veréis!

El caso es que en poco tiempo estamos viendo muchos avances en el desarrollo motor de M. Aunque va despacio, no deja de avanzar día a día y se nos cae la baba cada vez que la vemos desplazarse como un sapito por el pasillo de casa. Es nuestra super-heroína!

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