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Anari

Notición! Anoche por primera vez desde que nació Martina la amatxo y yo hicimos nuestro plan y salimos. Sí, queridas, hay todo un mundo fuera de casa más allá de las 10 de la noche. En estos 19 meses hemos ido bastante al cine y algunas veces a comer o a tomar algo pero siempre  que hemos dejado a Martina ha sido de día. El paquete baño-cena-cuento-dormir era sagrado. Bueno, y lo sigue siendo, porque ayer lo hicimos nosotras igual que siempre, con la diferencia de que una vez se quedó dormida la peque cenamos a todo correr, nos cambiamos y salimos disparadas dejando de guardia al osaba (tío).

Y todo por un buen motivo: ir al concierto que daba Anari aquí mismo, en nuestro pueblo. No nos alejamos mucho de casa, vale, pero por algo se empieza, no?

 

Hace unos años no podía escuchar su música, me ponía demasiado triste. Ahora, sin embargo, alucino con lo que hace. Qué me ha pasado? O, qué le ha pasado a ella? Creo que la pregunta correcta es la segunda. Bueno, qué mas da. La cuestión aquí y ahora es el último disco de Anari que fue el que presentó anoche: Irla izan.

 

 

No soy crítica musical, para quienes estéis interesados en eso aquí, aquí, aquí y en muchos más y quizás mejores sitios podréis encontrar palabras sobre Anari. La han comparado con Cat Power o con Pj Harvey dos artistas que también me ponen los pelos de punta aunque no me atrevo a confirmar o desmentir los parecidos. Yo me limito a escuchar y flipar.

El caso es que cuando aquello empezó me olvidé de todo lo demás: el virus de Martina (sigue malita),   las temperaturas bajo cero de estos días… hasta me olvidé de mirar a la preciosa chelista que han incorporado al grupo. Solo la música, la música impresionante y sobrecogedora. Ya había leído la traducción de algunas letras, desgarradoras, Anari escribe desde las entrañas. Pero no hace falta entender euskera para dejarse llevar y empapar por esa tormenta que son sus canciones.

Salimos felices, en una burbuja. Estuvimos charlando con amigos y enseguida vuelta a casa, que en la sala no había cobertura y a saber qué nos íbamos a encontrar allí.

Pues nos encontramos a los dos, niña y tío, durmiendo como benditos. Todo en orden.

Está claro, tenemos que salir más.

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Para hacer música

A Martina le encanta la música, creo que ya lo había escrito antes en algún otro post. Si estamos en casa jugando a menudo es ella quien señala la estantería de los CD y pide que pongamos alguno. Canta a todas horas, a veces canciones que conocemos y en otras ocasiones cosas que inventa ella. Y también baila, cada vez incorporando más movimientos en sus coreografías. Es la bomba! Nos lo pasamos muy bien con la música.

Sigue el ritmo golpeando en el suelo o en su barriga, toca la trompeta poniéndose la mano delante de la boca y le encanta palmear como si fueran platillos. Por eso creo que un buen regalo para ella sería algún instrumento de juguete. Ya sean los más típicos

 

O alguno de estos otros, más sofisticados.

 

Todos los he encontrado en ohdeedoh

 

 

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Diciembre ya, madre mía, el tiempo vuela. LLega fin de año y sin proponérmelo empiezo  a rellenar listas mentalmente con todas las cosas que quisiera hacer en 2011. No soy muy original, eso por adelantado. Espero que escribir este post me comprometa  un poco, a ver si consigo ir tachando elementos, no?

Ahí va una de mis posibles enumeraciones de buenos propósitos para el año que viene:

1.

Empezaremos con un clásico: hacer ejercicio. El único deporte que he conseguido practicar los últimos años con una cierta regularidad es nadar pero ahora no voy mucho, una vez a la semana con suerte. Me propongo ir a la piscina tres veces por semana (ala!) o por lo menos dos (vale).

Para motivarme intentaré recordar lo bien que me quedo después, la sensación de cansancio  físico y relax cuando me siento al final en el bordillo con los pies en el agua y me canto a mí misma Nadadora, la maravillosa canción de Family, ese grupo mítico.

Ah! Y también quiero salir en el Lilaton de marzo. Son cinco kms de carrera por Donosti, lo conseguiré?

2.

Aprender a coser. Supongo que algo se me ha pegado de esta fiebre por el do it yourself que tanto veo en otros blogs. Si mi abuela levantara la cabeza… Toda la vida negándome a aceptar sus enseñanzas y ahora estoy dispuesta a pagar por que alguien me explique cómo funciona una máquina de coser.

Seguro que aquí cerca tengo algún curso o  alguien dispuesto a ayudarme pero la última vez que estuvimos en Madrid pasamos por el local de Peseta y tengo que admitir que estoy pensando ir hasta allí para hacer al menos uno de sus talleres. El sitio es tan chulo, la gente tan maja… y después de cuatro horas aseguran que te haces con la máquina de coser!

No tengo intención a estas alturas de convertirme en diseñadora, lo que me encantaría es poder hacer cosas para la casa, reciclar ropa usada y también ser capaz de hacerle algún vestido simple  a M.

3.

Seguir adelante y mejorar el blog (a pesar de que a veces me pregunto si estoy loca dedicándole tanto tiempo): sacar mejores fotos, dedicarme más a responder comentarios y sobre todo poner en práctica las ideas que tengo, sacarlas de mi cabeza y llevarlas al ordenador.

4.

De cara a la próxima primavera, volver a intentar hacer una pequeña huerta en el jardín. Este año plantamos tomates y calabazas, por probar, porque no tenemos ni idea. De las tomateras solo fueron comestibles dos frutos, y las calabazas… mejor ni acordarse.

Esta es la prueba de que al menos algo salió de nuestro jardín y os juro que estaba riquísimo, eso sí. Yo creo que si nos empeñamos al menos conseguiremos ensaladas de producción propia, no? Ya os contaré.

5.

Organizarme de manera que consiga sacar más tiempo para estudiar euskera. Voy a clase e intento llevar los deberes hechos pero por mucho que me lo proponga no consigo dedicar nada de tiempo a estudiar más a fondo.

M. empieza a demostrar que conoce ciertas normas gramaticales y vocabulario mejor que yo y eso me preocupa un poco ; )

6.

Volver a Barcelona, estar con los amigos de allí. Si puede ser, para Sant Jordi (23 de abril).

7.

LLevar a la amatxo a algún sitio romántico y pasar un fin de semana juntas, solas y sin niña, algo que no hemos hecho desde que nació M. Me da igual que sea lejos o cerca con tal de que sea bonito y podamos dedicarnos atención exclusiva. Si pueden ser varios fines de semana, mejor. Y hasta unas pequeñas vacaciones.

8.

Dinamizar el grupo y la cuenta corriente de nuestro proyecto para ir a comer a Arzak. Desde hace un tiempo ponemos una pequeña cantidad fija todos los meses con la intención de darnos este homenaje, porque nos lo merecemos. Qué pasa? Que con esto de la crisis últimamente la cosa está  bastante parada y a este ritmo tendremos que dejar la iniciativa como legado a nuestra descendencia.

Otra dificultad -aunque esta la resolveremos sin problema, espero- es que entre el grupo de amigos que andamos en esto ha surgido una escisión que hemos planteado cambiar Arzak por el Mugaritz. Nos pondremos de acuerdo? Tradición o vanguardia? Conseguiremos que el 2011 sea el año de  esta reunión pantagruélica?

9.

Empezar a mover los engranajes necesarios para que M. pueda tener pronto un hermano o hermana.

10.

Encontrar un trabajo remunerado sería de gran ayuda para cumplir muchos de los propósitos anteriores.

Se aceptan sugerencias.

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Tengo la impresión de que muchos de mis post empiezan con el parte meteorológico. Siento aburriros con estos detalles que probablemente no os interesan lo más mínimo pero es algo de lo que estamos muy pendientes porque condiciona los planes que podemos hacer con nuestra hija. Intentaré tenerlo en cuenta en el futuro aunque hoy no puedo contenerme.

Y es que hoy ha empezado el frío. Frío de verdad, vamos, que hasta hemos puesto la calefacción. Yo soy bastante friolera y cuando, estando en Barcelona, pensábamos en la posibilidad de venir a vivir aquí, una de mis condiciones era no escatimar en calefacción. Acostumbrada al clima mediterráneo ya me veía durmiendo con el forro polar encima del pijama.

Nuestra hija no parece sufrir las bajas temperaturas tanto como yo pero ya la estamos equipando con los básicos para el invierno. Uno de los complementos que más he visto ultimamente en las colecciones de moda infantil son los gorros y capuchas con orejitas y he seleccionado unos cuántos para mostrarlos aquí. Sea cual sea vuestro estilo y el de vuestra criatura la variedad es grande -desde cabezas de animalillos peludos a otras con todo el glamur del mundo- seguro que alguno os gusta.

Esta sudadera de peluche es muy parecida a una que tuvo M. el año pasado. Se la pusimos muchísimo y la verdad es que estaba para comérsela con capucha y todo. La podeis encontrar en la tienda y la web de Nobodinoz,  aquí.

El antepasado de este divertido pasamontañas debe ser una prenda de punto que me ponían a mí de pequeña a la que llamábamos “el buzo”. Caliente, si, pero picaba como para volverse loca. El de las fotos parece mucho más agradable al tacto. Lo encontré también en Nobodinoz y podéis verlo mejor aquí.

Un estilo completamente distinto son las capas que hace Barbara Barrada, para sofisticadas Caperucitas del siglo XXI. Estas son imágenes de su precioso blog les zigouis

Y qué mejor que unas buenas garras para combinar con las orejas? Los más pequeñitos se pueden permitir este conjunto visto en Inhabitat Shop.

Más allá de gorros, capuchas y pasamontañas hay otro concepto de prenda a la que han llamado, simplemente, head warmer (calienta cabeza). Es de la marca holandesa Buisjes En Beugels y está disponible aquí.

Esta preciosidad es obra de la portuguesa Inés Batista a quien he descubierto gracias al imprescindible Kireei.

Y para terminar, no puedo resistir la tentación de hablaros de Your kid sister, una artista que actúa ataviada con este gorro peludo. Me encanta su canción Poison, os animo a escucharla. Voz y acordeón, una melodía tan naif como la imágen de su autora.

Que disfrutéis el fin de semana!

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Septiembre es un mes que me encanta. Soy de esas personas para quienes el año empieza con el curso escolar. Es entonces cuando hago mi lista de buenos propósitos y recapitulación del camino recorrido.

Desde que conocí a la amatxo una de las razones por la cual disfruto especialmente de este mes es el Zinemaldia. Todos los años nos las arreglábamos para venir desde Barcelona y pasar unos días empachándonos de cine y de mar. Donostia está preciosa en esta época: la luz, el color del cielo, las mareas vivas… El año pasado fue difícil para nosotras y no estábamos para nada, la belleza era una ofensa ante nuestro dolor. El anterior tampoco vinimos, ocupadas con el trabajo y en pleno proceso para quedarme embarazada. Así que este año, ya viviendo aquí, ir al Festival era como recuperar una rutina muy nuestra después de un tiempo oscuro. En cuanto pusieron las entradas a la venta saqué un abono y pensé que ya nos las arreglaríamos para encontrar quien se quedase con M. de vez en cuando o turnarnos si es que no podíamos ver alguna de las películas juntas.

Ir al cine a primera hora de la mañana, desayunar después en el Okendo hojeando los periódicos y luego acercarse a mirar el mar, no es eso un bálsamo para cualquiera?

Una de las películas que más me ha gustado de las que he visto hasta ahora es María y yo. Está basada en el cómic del mismo título y trata de la relación entre un padre (Miguel Gallardo, autor del cómic) y su hija María, una adolescente que padece autismo.

Lo que hace que esta historia sea especial es su punto de vista: ligero, tierno, divertido a veces. Alejado de la pesadumbre y las dificultades que uno asocia al tema de la discapacidad. Pero es que esta no es una película sobre el autismo sino una historia de amor entre un padre y su hija.

Otro de los puntos fuertes de la película es la banda sonora. En su mayoría son obras de Pascal Comelade, músico catalán que utiliza instrumentos de juguete para crear sus piezas. En la película consigue evocar un universo naif que le va como anillo al dedo.

También hay alguna canción de Vetusta Morla y de Antònia Font (qué sorpresa cuando la escuché, justo después de haberos hablado de este grupo el otro día!). La escena en que padre e hija se bañan en la piscina mientras suena Batiscafo katiuskas es para mí una de las mejores de la película.

Parece que María y yo está teniendo una buena acogida entre la gente que conoce el tema del autismo bien por motivos familiares o profesionales. Ya me diréis qué os parece si la veis.

Al salir de la sala me quedé con una inquietud. La película es una versión muy fiel del cómic escrito por el padre de María. Pero, cómo sería la historia explicada por la madre? En la película sale muy poco y explica cosas como su sentimiento de culpa, el cambio de vida que le ha supuesto la enfermedad, el retorno a casa de sus padres después de separarse de Gallardo… María y yo muestra sobre todo unas vacaciones de Miguel y María, que suele ser el tiempo que comparten cada año y se centra menos en la cotidianidad de la niña, el día a día, la convivencia con su madre y abuelos. Eso no quita valor a la peli -que me gustó mucho- pero sí me deja una sensación extraña y con ganas de saber cómo sería la historia desde el punto de vista de la madre de María.

Que empecéis bien la semana!

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Oh yeah!

Hoy M. ha tenido un día un poco rarito en la Haur Eskola (la escuela infantil o guardería, cada uno que lo lea como prefiera). Creo que a estas alturas de la semana empieza a intuir que nos tramamos algo, que la cosa va más allá de ir un rato a jugar. Por si las moscas, mientras he estado en el aula apenas se ha separado de mí. Y cuando nos han pedido que saliéramos durante media hora me ha hecho un pucherito… No ha llorado, pero el resto del día solo quería estar en brazos.

Para que se le pasara el disgusto esta tarde hemos estado escuchando música y bailando un buen rato. A mi hija le encanta la música y es una bailona total. Las canciones infantiles le gusta que las cantemos nosotras pero a la hora de poner un CD la señorita es muy selecta. Su top ten va desde Ella Fitzgerald hasta la canción que Bisbal hizo para el mundial de fútbol (a nuestro pesar).

Hoy necesitaba algo realmente especial y hemos recuperado Batiscafo Katiuscas, de Antònia Font, que lo teníamos en el coche y hacía meses que no lo escuchábamos juntas. Desde que era una enana M. se volvía loca con la canción “Wa yeah” y hoy no ha sido menos: golpes de cadera, palmas, brazos en alto… Y algo nuevo, ahora ella también canta oh yeah!


Quienes -como yo- hayan crecido en los 80, encontrarán en esta canción algo familiar e inexplicable, un subidón ñoño que se acepta de buena gana. Por favor, escuchadlo a todo volumen, sobre todo si necesitais un chute de optimismo. Teneis el video en You Tube. Y ya me contareis si a vuestros peques también les pone.

Bona nit

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